Releyendo aquí me di cuenta desde hace años atrás existe una dualidad en mi cabeza y hoy la vivo nuevamente. Es una voz que me contradice o que es opuesta a mis sentimientos. Es esa voz de mi razón que trata de entender todo lo que mi corazón no puede, o que simplemente trata de hacerme ver las cosas objetivamente.
Las dos voces hablan, hablan mucho.
La primera voz es mi yo sentimental que entra en automático, que solo siente y que se emociona por cositas simples. Ese yo que se exalta mucho, que hace chillidos de emoción y que se sonroja de la nada. Luego entra "la voz de la razón" y me reclama que no me emocione tanto, que lo tome con calma. Me da razones por las cuales no emocionarme tanto o ilusionarme. Es una voz un poco molesta y la tengo al margen. Sé que está allí y me tratará de volver los pies a la tierra cada que trato de volar un poco.
Aquí vuelve la mentalidad del "whatever" que explique en otra publicación y que me dice: disfruta. Si te hace feliz, aunque sea tonto, aunque no tenga bases, aunque sea lo que sea, si te hace sentir algo, permítete sentir. No importa si luego nos estrellamos con la bendita razón y nos dice con su voz un "te lo dije". No importa. Quiero permitirme sentir, permitirme emocionarme, permitirme ser feliz.
Entonces, "voz", bienvenida de regreso, pero probablemente siga sin escucharte mucho. Gracias por estar, sé que me cuidas, pero vamos a permitirnos disfrutar.
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