sábado, 5 de septiembre de 2020

La suma de todo

No sé donde he estado todos estos años, pero no ha sido aquí. 

Me olvidé de escribir, me olvidé de reflexionar. 

Hace poco volví a entrar a este blog. No recordaba todo lo que había escrito, ni ninguna de mis últimas publicaciones. Cuando se me cruzaba a la mente IguanaSobreHielo, lo que traía era la entrada de la tortuga Esperanza, pero todo lo demás se había ido. Me sorprendí gratamente. No esperé encontrar el nivel de reflexión, el nivel de profundidad, ni las palabras que salieron alguna vez de mí. Me emocioné, y me gusté a mí misma. Pequeñas cosas han cambiado, pero sigo siendo esa chica, que ahora una vez más está viviendo con ese torbellino en la cabeza. 

Reencontrarme con mis palabras me llevó a una pequeña reflexión, y la anoté rápido en un papel. Son de esas cosas que de repente hacen sentido en la cabeza pero lamentablemente se olvidan. Por lo menos a mí me pasa. Esta vez no lo quise dejar ir. Quise anotarla, quise describir lo mejor que pude ese aja! moment, para poder hoy sentarme a escribir a detalle todas esas ideas que en un par de minutos hicieron conexiones dentro de mí. 

También estoy aquí escribiendo para darme una lección. Para que la Ari del futuro vea y entienda esas "revelaciones" que ella misma tuvo y no se le olvide lo bonito que es explicarse. Lo bonito que es sentir que algo hizo sentido en su mente, y que aunque luego lo deje de lado, pueda retomarlo después y sentirse orgullosa de sí y volverse a entender a sí misma. 

Ahora, a lo que vamos...

Ver mi yo del pasado, ver mi palabras y lo que cruzaba por mi cabeza hace más de 5 años me hizo pensar en como "cambiamos" a través del tiempo. Decimos que crecemos y que cada día somos diferentes, y lo creo de cierta manera, aunque también no del todo. El "no del todo" no significa que crea que nos quedamos estáticos, ni que no evolucionamos con el paso de los años, pero tampoco creo que nos convirtamos en otra persona, que es lo que luego puede darse a entender con el "cambié". Con el paso del tiempo, somos esa misma persona del inicio, más todo lo que nos ha pasado desde ese entonces hasta acá, somos una versión mejorada, pero la misma alma, la misma esencia.

Los últimos días he estado dando miradas al pasado, y no solo al pasado de hace un par de años,  sino a casi una década atrás o más. Leí mis comentarios en fotos, leí conversaciones viejas, leí incluso en pequeño diario que tenía cuando tenía cinco. También leí cosas nuevas que he escrito y encontré un factor común, yo. Suena un poco obvio pero realmente me sorprendió ver que mucho de mi forma de ser y forma de expresar se ha conservado casi intacta, a pesar del paso de los años y de las muchas cosas que han pasado en ellos. 

Un ejemplo un poquito extraño me pasó la semana pasada que releí un papel en que había escrito sobre como me sentía. Comenzó como un parrafo bastante intenso de emociones que acabo con "tengo hambre" y se acabó el texto. Me recordó mucho al diario de la Ari de 5 años, en la que hablaba de digimon y todas las tareas que habia hecho y de repente se saltaba a decir "descansé, descansé", o algun comentario totalmente random. Sí, esa soy yo. Extrañamente la misma, con cosas nuevas en su vivir, pero con la misma actitud de siempre. No soy diferente, no he "cambiado", soy esa niña que ha crecido, que ha experimentado cosas, que ha vivido la vida y con ello ganó nuevos insights, pero soy ella misma. 

Eso se me hizo una revelación bien importante. Yo sigo siendo yo. Sigo siendo esa Ari de ayer, soy esa Ari hoy y seré esa Ari mañana. Las diferencias radican en la vida que ha pasado entre ellas. Con eso en mente quiero cuidar a la Ari de hoy, quiero que viva cosas bonitas, quiero que sea feliz y que reflexione, porque esa Ari de hoy, más la Ari de ayer, serán la Ari del futuro. Es una construcción continua, una construcción sobre el mismo suelo, sobre los mismos cimientos. 

Eso sí, no me gustaría que esto se interprete como que no tenemos la opción de modificarnos y de ser mejores, o peor aún que si hicimos una cosa mala debemos ser juzgados para siempre por ello porque seguimos "siendo las mismas personas". No creo eso. No soy y no somos esa 1 cosa mala que hicimos, así como no somos esa 1 cosa buena que hicimos. Tal vez la gente nos recuerde por momentos y ejemplos en particular, pero no somos esa única instancia,  somos más. Somos la suma, la suma de lo bueno, la suma de lo malo, la suma de las experiencias, y todo eso, una encima de la otra hace lo que somos ahora. 

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