miércoles, 19 de marzo de 2014

Estudiar en el extranjero

Volviendo a clase siempre me pongo a pensar y unas horas antes de viajar me agarra la nostalgia. 
 Empiezo con:
¿en qué me metí? ... es cada semestre pasar por esto.
No es bonito despedirse tantas veces de tus familiares saben.  
Dirás 'pero regresas cada 5 meses',  pues si, pero eso también lo hace difícil. Sabes que no te puedes acostumbrar a nada del todo porque siempre te estarás moviendo (cosa que también es bueno).
Por eso yo aplaudo a cada estudiante extranjero que sabiendo en lo que se metía ( o que aprendió en el camino) sigue mirando adelante por lo que quiere lograr.  
No se cuales sean sus aspiraciones, o todas sus razones detrás de querer salir del país, pero el simple hecho de hacerlo ya es para aplaudir. 
Les digo, no es fácil. No estamos eligiendo el camino cómodo. Es incómodo en varios sentidos y para varias personas:  para nosotros,  nuestros padres, nuestros amigos. 
Sin embargo, nos llevamos algo grande, el mirar el mundo con nuestros propios ojos, vivir por nosotros y experimentar nuestros límites. Lo que escribo no es por quejarme ni mucho menos; claro que tenemos más responsabilidades pero también libertades, las cuales como sea hay que saber manejar.
Siempre que converso con alguien de esto le digo, no importa que tan pesado pueda ser a momentos, yo elegí esto y no me arrepiento. 
No hay dudas, todo este vivir lo vale.






  

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